| |
La pesca comercial, idas y vueltas de un aprendizaje colectivo al más
cruel estilo pavloviano.
BANCOS, FONDOS, RESERVAS y RIQUEZAS VERDADERAS.
El caso es
simple, se terminó el pescado. Toda la captura de la cuenca hídrica
del Paraná, desapareció sin dejar rastros.
- ¿Quién se la llevó?
El Gobernador
de Santa Fe Jorge Obeid, finalmente autorizó la veda total de la
captura pesquera por tres meses (no sin antes haber vetado una vez el
proyecto sancionado por la cámara provincial). Formo una mesa de
acuerdo con Entre Ríos y pidió se suspendan las exportaciones
vinculadas a la pesca de río por ocho meses. El caso ya caía
de maduro, la Cancillería de Argentina, había acordado con
Paraguay la misma medida en conjunto con Misiones, Formosa, Chaco y Corrientes.
Suspender la exportación y captura de este extenuado recurso biológico.
Obeid designó además, un Subsecretario de Medio Ambiente
con competencia para inspeccionar los numerosos acopiadores de pescado,
como asimismo, verificar sus establecimientos con ayuda del SENASA y dar
así cumplimiento a la veda prescripta, medida que dejaría
de regir el mes que viene. Entretanto al pescador desocupado le tocarían
$ 400 por cada mes parado.
Los pescadores, entretanto, venían denunciando que el 2005 había
sido un año notoriamente malo para la pesca artesanal. Las especies
de invierno casi no se hicieron presentes y las de verano tardíamente
habían alcanzado una insuficiente presencia como para justificar
el intento de una jornada. La actividad turística venía
confirmando la progresiva merma en los portes y cantidades de las especies
deportivas desde hace más de una década.
2006, directamente no tuvo pesca. Así el islero continuó
extinguiéndose como cultura. Ya sólo los mayores, recuerdan
el sabor de las milanesas de ciervo, las cualidades curativas de la grasa
del carpincho, o el ingreso extra de los cueros de nutria. Ellos, ya emigraron
hacia el Gran Rosario hace mucho. Aguantaron un poco más los que
se pasaron a la miel, dada la enorme floración de plantas acuáticas,
qué negocio más seguro para un islero. Pero EE. UU. su principal
cliente, los sacudió con un arancel para la importación
del 60% tan pronto como los números comenzaban a pagar el sacrificio
de la inversión en herramientas de apicultura. Y ahora un desmedido
interés por los aceites extraídos de los peces de río
por parte de la industria de los artículos de tocador y belleza
internacional, termina de arrojar a la marginalidad los sueños
de otra generación islera.
Imaginemos que el depósito de agua dulce más grande del
mundo, confluyera para su oxigenación en las cataratas más
grandes de la tierra y que el agua inundara las praderas más fértiles
del planeta. No sería soñar el acuario más grande
del mundo. Bueno, eso pasa aquí y su resultado es la cuenca del
Plata. Aquí llega transportado por el amable declive orográfico
un recurso biológico cuya creciente demanda mundial podría
El Gobernador de Santa Fe Jorge Obeid, finalmente autorizó la veda
total de la captura pesquera por tres meses (no sin antes haber vetado
una vez el proyecto sancionado por la cámara provincial). Formo
una mesa de acuerdo con Entre Ríos y pidió se suspendan
las exportaciones vinculadas a la pesca de río por ocho meses.
El caso ya caía de maduro, la Cancillería de Argentina,
había acordado con Paraguay la misma medida en conjunto con Misiones,
Formosa, Chaco y Corrientes. Suspender la exportación y captura
de este extenuado recurso biológico. Obeid designó además,
un Subsecretario de Medio Ambiente con competencia para inspeccionar los
numerosos acopiadores de pescado, como asimismo, verificar sus establecimientos
con ayuda del SENASA y dar así cumplimiento a la veda prescripta,
medida que dejaría de regir el mes que viene. Entretanto al pescador
desocupado le tocarían $ 400 por cada mes parado.
Los pescadores, entretanto, venían denunciando que el 2005 había
sido un año notoriamente malo para la pesca artesanal. Las especies
de invierno casi no se hicieron presentes y las de verano tardíamente
habían alcanzado una insuficiente presencia como para justificar
el intento de una jornada. La actividad turística venía
confirmando la progresiva merma en los portes y cantidades de las especies
deportivas desde hace más de una década.
2006, directamente no tuvo pesca. Así el islero continuó
extinguiéndose como cultura. Ya sólo los mayores, recuerdan
el sabor de las milanesas de ciervo, las cualidades curativas de la grasa
del carpincho, o el ingreso extra de los cueros de nutria. Ellos, ya emigraron
hacia el Gran Rosario hace mucho. Aguantaron un poco más los que
se pasaron a la miel, dada la enorme floración de plantas acuáticas,
qué negocio más seguro para un islero. Pero EE. UU. su principal
cliente, los sacudió con un arancel para la importación
del 60% tan pronto como los números comenzaban a pagar el sacrificio
de la inversión en herramientas de apicultura. Y ahora un desmedido
interés por los aceites extraídos de los peces de río
por parte de la industria de los artículos de tocador y belleza
internacional, termina de arrojar a la marginalidad los sueños
de otra generación islera.
Imaginemos que el depósito de agua dulce más grande del
mundo, confluyera para su oxigenación en las cataratas más
grandes de la tierra y que el agua inundara las praderas más fértiles
del planeta. No sería soñar el acuario más grande
del mundo. Bueno, eso pasa aquí y su resultado es la cuenca del
Plata. Aquí llega transportado por el amable declive orográfico
un recurso biológico cuya creciente demanda mundial podría
brindarnos a todos una prosperidad sólo equiparable a la que ya
brinda nuestra ganadería. Ni la Provincia de Buenos Aires ni la
Capital Federal integran parte de la agenda de este problema ambiental.
Posibilidades del sector
Bien gerenciado, un recurso biológico silvestre puede alcanzar
rendimientos mayores a los de su explotación intensiva en cautiverio.
Sin tratamiento veterinario, sin fertilización, sin terreno mensurable,
no son pocos los grandes negocios basados en la extracción sostenible
de recursos naturales. Todavía, nosotros, no aprendemos a hacerlo.
Aquí, sin invertir ni un centavo en estudios, repoblación
o alimentos, el cupo de extracción pesquero de agua dulce, siempre
estuvo limitado sólo por la demanda. Un día aparecieron
compradores interesados por los finos aceites del sábalo. De 8.000
toneladas anuales pasaron a 45.000 y colapsó todo. El sábalo
es el verdadero glóbulo rojo del río. Los copiosos y compactos
cardúmenes de esta especie de carpa local, procesan exclusivamente
sedimentos y plancton en suspensión, limpiando al río de
detritus y proveyendo de alimento a todas las demás especies cazadoras.
Ahora no están.
El tercio norte de Formosa, algo también del Chaco, el cuarto sur
de Entre Ríos, la mitad de Corrientes, el tercio este de Santa
Fe y hasta el mismísimo estuario del Plata; tienen litorales a
esta cuenca y humedales eferentes. Escenarios ricos en fauna y flora,
alguna vez fueron sede de una cultura de gente bella que finalmente se
asimilo como pudo a la actividad económica de las ciudades modernas.
No son muchas las reservas acuáticas en el mundo. Se circunscriben
los controles a cursos interiores sólo capaces de proveer capturas
recreativas. Nosotros tenemos mejores recursos hídricos interiores
que plataforma mediterránea tiene toda Europa junta.
Se cuidan en Latinoamérica algunas áreas de interés
para el buceo o para la pesca deportiva, como en Belice o en México,
pero son de mínima extensión en comparación a las
áreas de dispersión de las especies que comprenden. No tenemos
otro camino que aprender a hacerlo nosotros. Recientemente, al norte de
la isla norte de Nueva Zelanda, se vedó totalmente la captura pesquera.
Aseguran los responsables de su guarda, que toda la diversidad se regeneró
rápidamente y que con una delicada actividad extractiva podrán
alcanzar mayores rendimientos pesqueros que los que se obtenían
antes de la terminante medida, cuando sólo se pescaban las preciadas
langostas.
Algo similar ocurre al sudeste de Madagascar con la pesca del pulpo. Hay
que estudiar. Los residuos orgánicos urbanos pueden ser reciclados
como abonos y estos a su vez producir alimentos para peces. Caracoles,
lombrices, larvas de insectos, algas, renacuajos, camarones de río
y cangrejos prosperan en aguas saturadas de residuos biológicos.
Ni hablar de forzar el desove de un sábalo para ver que pasa. Tenemos
la gente, los recursos y el cliente.
Faltan los dirigentes que aguanten la veda hasta tener listo un plan de
extracción sostenible para todo este ecosistema.
Habrá que esperar entonces, un mes más antes de boicotear
las marcas.
AA/
|