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El caso es simple, se terminó el pescado. Toda la captura de la cuenca hídrica del Paraná, desapareció sin dejar rastros.
por Arturo Avellaneda
 


La pesca comercial, idas y vueltas de un aprendizaje colectivo al más cruel estilo “pavloviano”.
BANCOS, FONDOS, RESERVAS y RIQUEZAS VERDADERAS.

El caso es simple, se terminó el pescado. Toda la captura de la cuenca hídrica del Paraná, desapareció sin dejar rastros.
- ¿Quién se la llevó?

El Gobernador de Santa Fe Jorge Obeid, finalmente autorizó la veda total de la captura pesquera por tres meses (no sin antes haber vetado una vez el proyecto sancionado por la cámara provincial). Formo una mesa de acuerdo con Entre Ríos y pidió se suspendan las exportaciones vinculadas a la pesca de río por ocho meses. El caso ya caía de maduro, la Cancillería de Argentina, había acordado con Paraguay la misma medida en conjunto con Misiones, Formosa, Chaco y Corrientes. Suspender la exportación y captura de este extenuado recurso biológico. Obeid designó además, un Subsecretario de Medio Ambiente con competencia para inspeccionar los numerosos acopiadores de pescado, como asimismo, verificar sus establecimientos con ayuda del SENASA y dar así cumplimiento a la veda prescripta, medida que dejaría de regir el mes que viene. Entretanto al pescador desocupado le tocarían $ 400 por cada mes parado.

Los pescadores, entretanto, venían denunciando que el 2005 había sido un año notoriamente malo para la pesca artesanal. Las especies de invierno casi no se hicieron presentes y las de verano tardíamente habían alcanzado una insuficiente presencia como para justificar el intento de una jornada. La actividad turística venía confirmando la progresiva merma en los portes y cantidades de las especies deportivas desde hace más de una década.

2006, directamente no tuvo pesca. Así el islero continuó extinguiéndose como cultura. Ya sólo los mayores, recuerdan el sabor de las milanesas de ciervo, las cualidades curativas de la grasa del carpincho, o el ingreso extra de los cueros de nutria. Ellos, ya emigraron hacia el Gran Rosario hace mucho. Aguantaron un poco más los que se pasaron a la miel, dada la enorme floración de plantas acuáticas, qué negocio más seguro para un islero. Pero EE. UU. su principal cliente, los sacudió con un arancel para la importación del 60% tan pronto como los números comenzaban a pagar el sacrificio de la inversión en herramientas de apicultura. Y ahora un desmedido interés por los aceites extraídos de los peces de río por parte de la industria de los artículos de tocador y belleza internacional, termina de arrojar a la marginalidad los sueños de otra generación islera.

Imaginemos que el depósito de agua dulce más grande del mundo, confluyera para su oxigenación en las cataratas más grandes de la tierra y que el agua inundara las praderas más fértiles del planeta. No sería soñar el acuario más grande del mundo. Bueno, eso pasa aquí y su resultado es la cuenca del Plata. Aquí llega transportado por el amable declive orográfico un recurso biológico cuya creciente demanda mundial podría
El Gobernador de Santa Fe Jorge Obeid, finalmente autorizó la veda total de la captura pesquera por tres meses (no sin antes haber vetado una vez el proyecto sancionado por la cámara provincial). Formo una mesa de acuerdo con Entre Ríos y pidió se suspendan las exportaciones vinculadas a la pesca de río por ocho meses. El caso ya caía de maduro, la Cancillería de Argentina, había acordado con Paraguay la misma medida en conjunto con Misiones, Formosa, Chaco y Corrientes. Suspender la exportación y captura de este extenuado recurso biológico. Obeid designó además, un Subsecretario de Medio Ambiente con competencia para inspeccionar los numerosos acopiadores de pescado, como asimismo, verificar sus establecimientos con ayuda del SENASA y dar así cumplimiento a la veda prescripta, medida que dejaría de regir el mes que viene. Entretanto al pescador desocupado le tocarían $ 400 por cada mes parado.

Los pescadores, entretanto, venían denunciando que el 2005 había sido un año notoriamente malo para la pesca artesanal. Las especies de invierno casi no se hicieron presentes y las de verano tardíamente habían alcanzado una insuficiente presencia como para justificar el intento de una jornada. La actividad turística venía confirmando la progresiva merma en los portes y cantidades de las especies deportivas desde hace más de una década.

2006, directamente no tuvo pesca. Así el islero continuó extinguiéndose como cultura. Ya sólo los mayores, recuerdan el sabor de las milanesas de ciervo, las cualidades curativas de la grasa del carpincho, o el ingreso extra de los cueros de nutria. Ellos, ya emigraron hacia el Gran Rosario hace mucho. Aguantaron un poco más los que se pasaron a la miel, dada la enorme floración de plantas acuáticas, qué negocio más seguro para un islero. Pero EE. UU. su principal cliente, los sacudió con un arancel para la importación del 60% tan pronto como los números comenzaban a pagar el sacrificio de la inversión en herramientas de apicultura. Y ahora un desmedido interés por los aceites extraídos de los peces de río por parte de la industria de los artículos de tocador y belleza internacional, termina de arrojar a la marginalidad los sueños de otra generación islera.

Imaginemos que el depósito de agua dulce más grande del mundo, confluyera para su oxigenación en las cataratas más grandes de la tierra y que el agua inundara las praderas más fértiles del planeta. No sería soñar el acuario más grande del mundo. Bueno, eso pasa aquí y su resultado es la cuenca del Plata. Aquí llega transportado por el amable declive orográfico un recurso biológico cuya creciente demanda mundial podría
brindarnos a todos una prosperidad sólo equiparable a la que ya brinda nuestra ganadería. Ni la Provincia de Buenos Aires ni la Capital Federal integran parte de la agenda de este problema ambiental.

Posibilidades del sector

Bien gerenciado, un recurso biológico silvestre puede alcanzar rendimientos mayores a los de su explotación intensiva en cautiverio. Sin tratamiento veterinario, sin fertilización, sin terreno mensurable, no son pocos los grandes negocios basados en la extracción sostenible de recursos naturales. Todavía, nosotros, no aprendemos a hacerlo.

Aquí, sin invertir ni un centavo en estudios, repoblación o alimentos, el cupo de extracción pesquero de agua dulce, siempre estuvo limitado sólo por la demanda. Un día aparecieron compradores interesados por los finos aceites del sábalo. De 8.000 toneladas anuales pasaron a 45.000 y colapsó todo. El sábalo es el verdadero glóbulo rojo del río. Los copiosos y compactos cardúmenes de esta especie de carpa local, procesan exclusivamente sedimentos y plancton en suspensión, limpiando al río de detritus y proveyendo de alimento a todas las demás especies cazadoras. Ahora no están.

El tercio norte de Formosa, algo también del Chaco, el cuarto sur de Entre Ríos, la mitad de Corrientes, el tercio este de Santa Fe y hasta el mismísimo estuario del Plata; tienen litorales a esta cuenca y humedales eferentes. Escenarios ricos en fauna y flora, alguna vez fueron sede de una cultura de gente bella que finalmente se asimilo como pudo a la actividad económica de las ciudades modernas.

No son muchas las reservas acuáticas en el mundo. Se circunscriben los controles a cursos interiores sólo capaces de proveer capturas recreativas. Nosotros tenemos mejores recursos hídricos interiores que plataforma mediterránea tiene toda Europa junta.

Se cuidan en Latinoamérica algunas áreas de interés para el buceo o para la pesca deportiva, como en Belice o en México, pero son de mínima extensión en comparación a las áreas de dispersión de las especies que comprenden. No tenemos otro camino que aprender a hacerlo nosotros. Recientemente, al norte de la isla norte de Nueva Zelanda, se vedó totalmente la captura pesquera.

Aseguran los responsables de su guarda, que toda la diversidad se regeneró rápidamente y que con una delicada actividad extractiva podrán alcanzar mayores rendimientos pesqueros que los que se obtenían antes de la terminante medida, cuando sólo se pescaban las preciadas langostas.

Algo similar ocurre al sudeste de Madagascar con la pesca del pulpo. Hay que estudiar. Los residuos orgánicos urbanos pueden ser reciclados como abonos y estos a su vez producir alimentos para peces. Caracoles, lombrices, larvas de insectos, algas, renacuajos, camarones de río y cangrejos prosperan en aguas saturadas de residuos biológicos. Ni hablar de forzar el desove de un sábalo para ver que pasa. Tenemos la gente, los recursos y el cliente.

Faltan los dirigentes que aguanten la veda hasta tener listo un plan de extracción sostenible para todo este ecosistema.

Habrá que esperar entonces, un mes más antes de boicotear las marcas.

AA/